Iglesia Santa María la Mayor

Iglesia Santa Maria la Mayor

La Iglesia parroquial dedicada a Santa María la Mayor, situada en el centro del casco urbano junto a la plaza Mayor, fue construida por la Orden de Santiago bajo la advocación de Nuestra Señora del Sagrario en el segundo tercio del siglo XIII, con la cualidad canónica de iglesia santiaguista.  Constaba de tres naves, la central cubierta con madera, las laterales con yeso y la capilla mayor abovedada. 
 
Durante la segunda mitad del siglo XVI se había terminado la construcción del crucero y se habían iniciado las obras del cuerpo principal. Ante el incremento de la población y por resultar pequeña, los vecinos solicitan en 1597 la ayuda del rey Felipe II para terminar el edificio quién accede a la petición.  Están documentadas la participación de los maestros de obras Cristóbal de Adonza, su hijo, Lorenzo, y Martín de Vaca.  

En 1612 se comienza a construir en el crucero la capilla funeraria de Don Pedro de León, Obispo Fossano y natural de Colmenar de Oreja, obra de Juan Bautista Monegro, en el lado del evangelio.   En torno a 1647 se terminaba la capilla de Nuestra Señora del Amparo, -actualmente del Cristo del Perdón, en el lado de la epístola, obra del conocido arquitecto agustino Fray Lorenzo de San Nicolás, artífice además de la iglesia de las Benedictinas de San Plácido y de la Iglesia de las Calatravas para la capital, con lo cual el templo adquiriría su configuración definitiva.

Planta iglesia

En 1886 un incendio destruye el chapitel de la torre y la cubierta de las naves, cerrándose el templo al culto durante más de seis años, trasladándose éste a la iglesia del cercano convento de Agustinas Recoletas. La reconstrucción de la torre se llevó a cabo en 1932, según el proyecto del arquitecto diocesano Miguel Durán.  

Durante la guerra civil el templo fue ocupado por las tropas republicanas para labores de intendencia y además de los desperfectos en la fábrica, se perdió toda la ornamentación interior, el retablo mayor, el resto de los altares y el coro bajo.

​El proyecto de restauración, realizado por Miguel Barroso, se inició en 1945 finalizándose en 1949, abarcando la restauración de las cubiertas, la reconstrucción de la capilla de Cristo del Perdón y la instalación de un nuevo solado. 

Escultura S. Bernardino

El interior refleja las sucesivas etapas de su construcción, iniciada por el presbiterio con planta rectangular y cubierto con bóveda de terceletes y ligazones rectos, a continuación el crucero, cubierto con bóvedas de dobles terceletes y rombo central, donde se levantaron en el siglo XVII las dos capillas fundacionales y las tres naves cubiertas por casquetes esféricos, la central de doble anchura que las laterales, separadas por soportes góticos, según trazas de Enrique Egas,  formados por un cuerpo cilíndrico al que se adosan tres medias columnas en cada esquina, la central más grande que las laterales, terminadas en un capitel común f ormado por dos filas de hojas. 

Puerta iglesia

Por el exterior el templo está realizado en fábrica de sillería irregular, con contrafuertes redondeados en las esquinas a modo de cubos militares, presenta tres portadas de características similares y de clara influencia herreriana

En la fachada central o de poniente se abre la portada principal en estilo jónico con pináculos (fecha 1614). Inicio de arco renacentista con casetones ochavados. 

  En la fachada lateral de mediodía (en el lado del evangelio) se encuentra la segunda portada en estilo toscano (fecha 1615). Inicio de arco renacentista con casetones trilobulados. Escultura de San Bernardino de Siena. 

En la fachada lateral septentrional (en la nave de la epístola) se abre la portada en estilo dórico romano (fecha 1612) rematada con bolas escurialenses. Inicio de arco renacentista adornado con rosetones. 

La Torre

Torre

A los pies de la nave lateral izquierda, con la que se comunica por amplio portón, está situada la torre, la magnífica torre de severo porte herreriano, compuesta de cuatro cuerpos de sillería y cubierta por chapitel de pizarra de airoso barroquismo que data de principios de 1932 y que vino a sustituir al primitivo, consumido en 1886 por el pavoroso incendio del 21 de Agosto.

Su altura es de 62 metros, correspondiendo 40 a la fábrica y 22 al capitel, se compone de cuatro cuerpos de sillería en piedra de Colmenar, y sus muros tienen un ancho de 2,5 m.

En el último cuerpo se encuentra el campanario con ocho arcos abiertos a los cuatro vientos que alojan actualmente ocho campanas, al que se sube por una escalera de caracol de 88 peldaños de piedra, encajados en el muro, a los que siguen unas rampas con otros 61 de rasilla (antes de madera), y desde el cual se divisa una dilatada y espléndida vista panorámica que incluye los pueblos de Santa Cruz, Villarrubia, Noblejas, Ocaña, Oreja, Chichón, los Montes de Toledo y la Sierra de Guadarrama. En la planta de cornisas se halla instalada la maquinaria del reloj público cuyas cuatro esferas asoman por el chapitel de pizarra y que se remata por con aguja, bola y cruz de forja.

Las trazas de la torre y portada son atribuibles al insigne arquitecto escurialense Juan Herrera, mientras la obra la llevo a cabo el maestro cantero de Colmenar de Oreja, Pedro Artadi.

El diseño del chapitel nuevo son del arquitecto diocesano Miguel Durán, siendo desconocido el autor de las restantes obras de los siglos XIII y XVI.

El Altar Mayor

​El altar mayor (1515-1529) se encuentra situado en la cabecera de la nave central, obra del arquitecto Cristóbal Adonza con su retablo y presbiterio al cual se puede acceder mediante 11 peldaños, encontrándose debajo de este, a nivel inferior del piso, la sacristía (1597), se baja a esta por 8 peldaños encajonados, ofreciendo el cubrimiento de estos sendas balconadas laterales que vienen a ser a modo de prolongación del presbiterio a uno y otro lado.

Anunciacion

Las pinturas que decoran las paredes laterales del presbiterio de finales del siglo XIX, la Anunciación y La Presentación, son del pintor Ulpiano Checa, natural de Colmenar de Oreja (del que se puede conseguir más información en la página de Hijos Ilustres). 

El primer retablo (1606-1619) fue incendiado en 1936, obra de Juan Manuel Theotocopuli (hijo del Greco), Alonso Vallejo (escultor), Martín Velasco (dorados, 1659) y Francisco López (pintor local). Este último fue sustituido posteriormente por el escultor Juan Muñoz.

Visitacion

El retablo nuevo data de 1957 y es obra de Francisco Gálvez. El altar mayor, está formado por tres cuerpos, sostenidos por veinte columnas de madera tallada y dorada, en cuya hornacina principal se halla colocada la imagen, en madera perfectamente tallada, de Santa María la Mayor, titular de esta parroquia, con el niño en brazos. Contiene otras diez hornacinas de menores dimensiones, cuatro en cada uno de los primeros cuerpos y dos en el tercero y último, entre los cuales se ostenta como coronación de dicho altar una imagen de Jesús Crucificado.

Las cuatro hornacinas del primer cuerpo contienen las imágenes de San Juan Nepomuceno, San Juan Bautista, el Beato Simón de Rojas y San Antonio de Padua.

En las cuatro del segundo cuerpo hay colocadas cuatro efigies de barro cocido, de otros tantos Obispos Doctores. En las del tercer cuerpo, las imágenes en madera tallada de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís. 

Capilla del Obispo de Fosant (1612)

Capilla Obispo

A la derecha del altar mayor, fue fundada, para su enterramiento, por Don Pedro de León, Obispo de Fosanno en el Piamonte y natural de Colmenar de Oreja, en 1608, y construida con arreglo a trazas del arquitecto mayor de la Catedral de Toledo, Juan Bautista Monegro, a partir de 1612, en que, ya muerto el fundador, se conciertan las licencias de su testamento y el párroco y las condiciones en que se han de hacer las obras. Contiene la cripta del Obispo, y el sepulcro consta de un nicho semiesférico y de una estatua orante de alabastro del Obispo, decapitada en 1936. La capilla se encuentra cerrada por verjas de hierro, de igual mérito y construcción a la del Perdón.

​A mano derecha, existía hasta la Guerra Civil española un altar sostenido por cuatro columnas de madera dorada, entre las cuales se encontraban las imágenes de los apóstoles San Pedro y San Pablo, en talla de madera, y a mano izquierda altar con arca de cristales formando el sepulcro donde se halla la imagen de Jesús sepultado. Encima adosados a la pared se encontraban, dos lienzos con marcos dorados. Situados a ambos lados del altar principal, sobre pedestales de madera dorada encontrábamos dos preciosos bustos de madera, los Corazones de Jesús y María.  En los extremos de la mesa del altar dos imágenes talladas en madera de la Virgen de la Salud y Santa Bárbara, de escaso mérito. Aquí se celebra la Santa Comunión de los fieles con mayor comodidad. 

Capilla del Perdón (1647)

Capilla del perdon

A la izquierda del altar mayor se encuentra la capilla del perdón, llamada antes de San Antonio y al comienzo del Amparo, fue fundada por la Cofradía de Nuestra Señora del Amparo, de la que era Alcalde Prioste Don Bernardino de Cárdenas y Velasco, Conde de Colmenar de Oreja, cuando se contratan en 1647 las últimas obras. Su planta en el interior es de cruz griega y en el exterior adopta forma poligonal, con cúpula octogonal al igual que la linterna que remata en un pequeño chapitel con gran bola. Las trazas se atribuyen al arquitecto agustino Fray Lorenzo de San Nicolás, autor también de las del convento de la encarnación o de las monjas, estando considerada esta capilla como un precedente de la iglesia de San Plácido de Madrid, obra también suya. El autor fue Francisco de Verbelis y la pintura de Juan Solís. 

​En la capilla existía un retablo desaparecido en 1936 atribuido a Churrigera. La entrada que forma arco está cerrada por unas rejas de hierro hábilmente trabajadas por Antonio de la Vega.  La imagen que hoy se ubica en la capilla es la del Cristo del Perdón (1965) obra del escultor D. Tomás Parés, tallada en madera de Suecia sin policromar. Y en la cripta, hoy desconocida, existen abundantes enterramientos.

Altares Colaterales

Altar mayor

Según la descripción del cura párroco de 1896 el templo parroquial contaba con siete altares colaterales más cinco más en las capillas fundacionales. "El céntrico o mayor, tres colaterales a lado de la epístola (derecha) y otros tres al lado del evangelio (izquierda).

​Tres más en la llamada Capilla de San Antonio (hoy conocida con del Perdón) y otros dos en la Capilla del Ilmo. Señor Obispo Fosant, su fundador. Suman un total de doce altares". Según Francisco de Pablos (escritor local del s.XIX): " Se halla dividida interiormente, en los altares titulados Mayor, Soledad, San Antonio, Beato Simón Rojas, Concepción, Paz, Carmen, San José, Rosario, Jesús Nazareno y Cristo del Perdón. 

Tras la contienda nacional no quedó en pie ninguno de los retablos originales siendo sustituidos por otros nuevos y dejando la distribución de la siguiente manera:

Lado del Evangelio: San José, San Antonio y La Inmaculada

Lado de la Epístola: La Soledad (patrona de la ciudad), El Carmen, Santa Teresa y Jesús Nazareno.

San Antonio

SAN JOSÉ Imagen del patriarca San José llevando de la mano al Niño Jesús. Ambos, de madera tallada ocupan la hornacina principal, colocada entre cuatro columnas de madera tallada y dorada. En el centro, dos hornacinas más pequeñas con puntos de cristal que contienen las imágenes de talla de San Crispin y Crispiano. Corona el retablo un cuadro que representa a San Vicente Ferrer.

SAN ANTONIO DE PADUA La imagen de San Antonio ocupa el centro del magnífico retablo de madera tallada y dorada, sostenido por dos columnas. Tiene a su lado las imágenes de San Francisco de Asís y San Buenaventura, ambos de talla, pero vestidos. En el lado derecho inferior del altar se halla situada una imagen de Santa Ana, tallada en madera. El retablo se encuentra coronado por un cuadro con la imagen de San Pedro.

El Carmen

LA SOLEDAD Altar de madera tallado al estilo churrigueresco, formado por cuatro columnas, en cuya hornacina única se ostenta la imagen vestida, de la Soledad de Nuestra Señora. Debajo hay una urna cerrada con puerta de cristal, que contiene una preciosa imagen de Nuestra Señora de la Piedad vestida, con el rostro y manos de marfil, así como el Niño. Al pie de dichas columnas hay dos efigies en miniatura de San Tadeo y San Blas, y los Sagrados Corazones de Jesús y María en marcos dorados.


EL CARMEN En la hornacina del centro se encuentra la talla de Nuestra Señora del Carmen. Debajo en una urna cerrada con puerta de cristal, otra imagen del Carmen tallada en madera y sobredorada de pequeña dimensión. Entre las cuatro columnas de madera sobredorada hay dos cuadros que representan a Santa Teresa de Jesús y Santa María Magdalena de Pacis. Otros dos más pequeños representan a San Juan de la Cruz. Coronando el retablo podemos encontrar un lienzo con la efigie del Santísimo Cristo de Burgos.

Restauración de las pinturas murales

Pinturas altar

En el año 2006, durante las obras de rehabilitación de los paramentos interiores del templo, se descubrió la existencia, bajo sucesivas capas de revestimientos espurios, de unas pinturas decorativas en el paramento de la cabecera, detrás del retablo mayor, extendiéndose también a lo largo de la plementería de la bóveda en la parte adyacente. 

Estas pinturas se conciben como complemento decorativo al retablo mayor original, ocupando la parte del paramento del fondo que excede a la superficie de dicho retablo y el segmento inmediatamente adyacente en la plementería de la bóveda. 

Estas pinturas permiten reconocer la huella del primitivo retablo, que era ligeramente más alto y estrecho que el actual, motivo por el cual esta escena pictórica se adapta dificultosamente al retablo actual, permaneciendo algunas figuras semiocultas por el ático y otras superficies vistas exentas de decoración pintada. 

Aunque su avanzado estado de degradación y las importantes pérdidas que presenta restringen la comprensión de lo representado, parece que desarrolla aparentemente el Tetramorfos ocupando el paramento vertical, envuelto en un cortejo de jerarquías angélicas como intercesores y testigos que glorifican a Dios y que ocupan la plementería de la bóveda. La pintura muestra características propias del barroco, que se plasma en lo violentos escorzos de las siluetas y la proliferación abigarrada de coloridas figuras.

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Juan  Rodriguez Duran